Chihiro toma un tren que solo va de ida, acompañada por Sin Cara y el bebé Boh (convertido en ratón). Los pasajeros son siluetas sombrías. Esta es la escena más contemplativa de Miyazaki. El tren representa el crecimiento: no puedes volver atrás, solo aceptar el viaje y bajar en tu estación.
Cuando la bruja Yubaba le quita el nombre a Chihiro y la renombra "Sen", realiza un acto de desposesión total. Al reducirla a un número o un alias, la convierte en una pieza reemplazable de la maquinaria laboral de la casa de baños. La memoria como resistencia: El Viaje de Chihiro
El segmento del "Dios del Hedor" es una de las críticas ambientales más potentes de Miyazaki. La cantidad de basura (bicicletas, motores, desechos) extraída del espíritu revela el impacto devastador de la industrialización en la naturaleza sagrada (Shintoísmo). El baño como purificación: Chihiro toma un tren que solo va de